Honda Prelude 2.0 16v 4WS

Eficacia nipona

Si miramos con atención la industria del automóvil en los 80 encontramos muchos avances tecnológicos que en la época eran el “no va más”, tales como la tracción a las cuatro ruedas en turismos o sedanes, frenos ABS o sistemas directrices a las cuatro ruedas 4WS (four wheel steering), este último fuertemente asociado al modelo que ahora presentamos, el Honda Prelude.

Se trata de un coupé deportivo cuya fabricación se produjo entre los años 1978 a 2001 en cinco diferentes generaciones: generación (78-82), generación (83-87), generación (88-91), generación (92-96) y generación (97-01). El total de su producción fueron 826.082 unidades, siendo la más vendida la segunda serie con 336.599 unidades. El cese de su fabricación se debió a las buenas ventas que Honda estaba experimentando con el Integra de 4ª generación (DC5) y el brillante S2000. Además de con estos dos modelos, la marca ya cubría las necesidades deportivas de sus clientes con el NSX y las variantes Type R de diferentes modelos como los Civic, el citado Integra o el Accord, por lo que seguir produciendo el Prelude, que era un deportivo de tracción delantera, era casi un sin sentido, y más viendo los números oficiales de ventas, con “solo” 58.166 unidades vendidas de la última generación.

Pero centrémonos en el Prelude de tercera generación, que es el protagonista aquí. Elegido en su momento Coche del Año 1987 por diversas revistas, su cambio más significativo fue el añadir como opción el 4WS, un sistema totalmente mecánico (a diferencia de modelos posteriores) en el que las ruedas traseras giran en el mismo sentido que las delanteras o al contrario, dependiendo de la velocidad. Lo cierto es que Honda esperaba que solo el 30% de las ventas del coche incluyeran este sistema, pero no fue así y solo en el primer año el 80% de todos los Prelude vendidos incorporaban el 4WS, por lo que podemos hablar de éxito en esta tercera generación, cuyas cifras dicen que en total se pusieron en las calles 160.909 vehículos.

La marca nipona cambió la posición del motor, el cual inclinó 18 grados hacia atrás, lo que hizo posible que el capó pudiera bajar 30 mm con respecto a la generación anterior, consiguiendo un coeficiente aerodinámico de 0.34. En 1990 el coche sufrió un restyling en el paragolpes delantero, se modernizaron los pilotos traseros y se incluyeron espejos eléctricos y mandos en el volante. A todo esto se le añadía el hecho de que compartía trazos de diseño con el Honda NSX, algo que aumentaba su atractivo, llegando algunos a llamarlo baby NSX.  Posteriormente, en 1991, apareció la versión INX solo para el mercado japonés, el cual adoptaba una parte delantera muy parecida al Accord de la época, sin faros escamoteables. Al menos en España tuvimos el consuelo de tener una de las motorizaciones más potentes del Prelude, con denominación B20A7, que con 2000c.c desarrollaba 150 CV de potencia. Esta última versión es además la que presentamos en este artículo.

El Prelude es un coche tremendamente agradable de conducir. Su andar suave y nada brusco en conducción “normal” engaña y pone en duda si de verdad estamos llevando un coupé deportivo; si que engaña